viernes, 25 de abril de 2008

Espíritu femenino




Y ahora nosotras, mujeres que escribimos, extraños

monstruos seguimos rebuscando en nuestro corazón

para hallar las dificiles respuestas,

seguimos esperando poder aprender a poner las

manos con mayor suavidad y sutileza sobre

las ardientes arenas. Ser con aquello que hacemos

más sencillamente humano. Llegar al profundo lugar

donde el poeta se convierte en mujer, donde no hay

que renunciar a nada ni cederlo en la pura luz que

refulge en el amante,

en la cálida luz que crea fruto y flor y esa gran

cordura, ese sol, el poder femenino.


May Sarton

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