martes, 25 de marzo de 2008

Vemos las cosas como la percibimos....

La Percepción:


comienza con la estimulación de neuronas sensoriales. Cada sentido implica células muy evolucionadas las cuales son sensibles a ciertos estímulos: Los receptores de dolor responden a ciertas sustancias que se producen cuando los tejidos son dañados.

Los receptores del tacto implican a células con cilios las cuales, cuando se curvan, provocan que las señales viajen por el axón de la célula. El balance, el movimiento, e incluso el oído implican c&eacsensibles a la temperatura tienen cilios que se expanden y contraen in respuesta al calor o el frió. Los receptores del gusto o el olfato responden a moléculas ambientales de la misma manera que las neuronas responden a los neurotransmisores. Y las neuronas de la retina responden a la presencia de luz o a los rangos específicos de frecuencia de la luz que percibimos como color.

Pero la percepción es más que solo una recepción pasiva de información. La percepción es un proceso activo: El tacto, por ejemplo, requiere movimiento. El tacto incluye información sobre ti (p.e. tus músculos y articulaciones) al igual que sobre lo que estas tocando. Podemos decir lo mismo sobre el oído. Podemos llamarlo realmente “escuchar”. El sonido en sí mismo se mueve intrínsecamente, por supuesto (está cambiando constantemente). Si no lo estuviera, no podríamos dejar de oírlo.


Lo mismo es verdadero sobre la visión. Esta incluye el movimiento constante (de nuestros ojos, cabeza y cuerpo, o de las cosas que vemos o de todo lo anterior. Las partes externas de la retina son particularmente sensibles al movimiento – por lo que cuando algo llega a nuestro campo de visión, nuestra atención se dirige hacia él. Incluso el hecho de que tengamos dos ojos (visión binocular) es un tipo de movimiento – las dos visiones son ligeramente diferentes. Si mantenemos nuestros ojos fijos, y la escena que miramos está perfectamente quieta, todo se podría volver blanco.

Debemos tener en mente que la percepción no es algo que se hace con los ojos o los oídos o cualquier órgano sensorial específico. Es algo multisensorial, de todo el cuerpo, totalmente envolvente: “Un niño de un año de pie en el suelo de una habitación caerá si las paredes se mueven silenciosa y rápidamente hacia delante, a pesar de que nada lo toque” (Neisser, p. 116, refiriendo a Lee y Aronson, 1974)

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